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Figura hindú en plata maciza, posiblemente deidad o bailarina ritual, con gran detalle artesanal. India o Nepal, años 60.
Figura hindú en plata maciza, posiblemente deidad o bailarina ritual, con gran detalle artesanal. India o Nepal, años 60.
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Figura hindú de plata maciza, deidad o bailarina ritual, India o Nepal, años 60
Esta majestuosa figura femenina en plata 900 nos sitúa en un cruce fascinante entre arte devocional y danza sagrada. Realizada artesanalmente alrededor de los años 60 del siglo XX, su origen se vincula con la rica tradición iconográfica de India o Nepal. Con sus 25,5 cm de altura y un peso de 989 gramos, es una escultura imponente, vibrante y profundamente simbólica, ideal para los amantes del arte asiático, la espiritualidad y las culturas ancestrales del sur de Asia.
La pieza puede interpretarse de dos maneras complementarias, como la representación estilizada de una deidad femenina, quizás una manifestación de Lakshmi o Parvati en actitud serena, o como una bailarina ritual inspirada en el arte del Bharatanatyam, una de las formas de danza clásica más antiguas y reverenciadas de la India. Esta ambigüedad simbólica, lejos de restar valor, la convierte en una pieza aún más fascinante y polivalente.
El vestuario es clave, una falda plisada y acampanada que evoca los giros de la danza devocional, un chaleco ricamente decorado, y una ornamentación minuciosa que recorre torso, brazos y base con motivos florales y geométricos. Cada centímetro ha sido trabajado con repujado y cincelado, aportando volumen y texturas que capturan la luz de forma exquisita.
Su postura, con brazos abiertos y objetos simbólicos en cada mano, refuerza esta dualidad interpretativa. En la mano derecha sostiene una flor, muy posiblemente un loto, símbolo universal de pureza y renacimiento espiritual, y en la izquierda una figura redondeada que podría representar una campanilla, una granada o un fruto ritual. Ambos elementos pueden entenderse como atributos divinos o como accesorios escénicos propios de una bailarina sagrada.
El rostro, perfectamente simétrico, con mirada directa y expresión calmada, remite a la serenidad de las representaciones deidades femeninas del hinduismo o del budismo tibetano. El tocado elaborado con dos puntas alzadas añade un carácter ceremonial, propio de figuras sagradas o celestiales como las apsaras, ninfas danzantes que habitan el cielo según las escrituras hindúes y budistas.
La base circular, finamente decorada, aporta estabilidad visual y física, rematando la obra con elegancia y proporción. La escultura está marcada con el contraste “900” en la parte inferior, lo que confirma su composición en plata de alta pureza.
Conservada en excelente estado, sin fisuras ni deterioros, presenta solo una ligera pátina natural del tiempo que realza su carácter auténtico, aunque podría ser pulida si se desea un acabado más brillante.
Una pieza de gran carácter decorativo, ideal tanto para un entorno espiritual como para enriquecer un espacio de diseño con un acento étnico y refinado. También es perfecta como inversión o regalo significativo.
Hazte con una figura única que celebra la unión entre lo sagrado y lo artístico, entre la danza y la divinidad.
Medidas: 25,5 x 12,5 x 9,5 cm (10,04 x 4,92 x 3,74 in). Peso: 989 g.
Historia de la escultura en plata del sur de Asia
La escultura en metales nobles ha ocupado un lugar central en la tradición artística y religiosa del sur de Asia desde hace más de mil años. En India y Nepal, figuras de bronce y plata fueron utilizadas no solo como objetos devocionales, sino también como homenajes visuales al arte sagrado. Entre estas representaciones, destacan las deidades del hinduismo como Lakshmi, Parvati, Saraswati o Durga, así como las célebres apsaras, ninfas danzantes que simbolizan la gracia y la belleza celestial.
Particularmente relevante es la conexión entre la danza clásica y el culto religioso. En el sur de la India, el Bharatanatyam fue desarrollado originalmente como una forma de adoración en los templos a través del cuerpo, considerado un vehículo divino. Las bailarinas devadasis eran consagradas a los templos y sus movimientos eran entendidos como expresiones vivas de los textos sagrados. De esta tradición nacen muchas figuras que, aunque no representan a una diosa concreta, encarnan lo sagrado a través de la danza.
Durante los años 60 del siglo XX, con el auge del turismo cultural y el interés occidental por las tradiciones orientales, se popularizó la creación de figuras en plata de estilo tradicional. Aunque muchas de estas piezas no fueron destinadas directamente al culto, se realizaron con fidelidad iconográfica y altos estándares artesanales, a menudo por orfebres herederos de técnicas ancestrales.
La plata 900, utilizada en esta figura, ofrece resistencia, brillo y valor intrínseco, convirtiendo cada escultura no solo en un objeto de arte, sino en una inversión con arraigo cultural. Esta obra en particular representa esa convergencia entre lo ritual y lo ornamental, y captura un momento de la historia en el que lo tradicional y lo contemporáneo se funden en armonía.