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Pendientes vintage de 1950 en oro de 18K y plata, con 12 diamantes naturales y 12 perlas. Elegancia atemporal en una joya única.
Pendientes vintage de 1950 en oro de 18K y plata, con 12 diamantes naturales y 12 perlas. Elegancia atemporal en una joya única.
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Pendientes Vintage en oro 18K con diamantes naturales y perlas. C. 1950
Estos exquisitos pendientes vintage, datados circa 1950, son una verdadera joya para amantes del estilo clásico y refinado. Fabricados en oro de 18 quilates con monturas en plata, destacan por una cuidada orfebrería que combina equilibrio, simetría y movimiento. Su diseño colgante, de gran presencia y elegancia, luce un total de 12 diamantes naturales engastados de forma delicada, acompañados por 12 perlas cultivadas de suave tono nacarado que añaden luz y textura al conjunto. Seis de cada uno adornan simétricamente cada pendiente, creando una armonía visual irresistible.
Cada parte del diseño revela una intención ornamental que fusiona romanticismo y sofisticación. La estructura superior, con forma floral abierta, da paso a un doble cuerpo central decorado con hojas caladas en oro grabado, enmarcando los diamantes con una precisión admirable. Las perlas, distribuidas de forma envolvente, aportan un ritmo elegante a la pieza. Finalmente, el colgante inferior en forma de flor engastada con diamante culmina con una lágrima metálica que aporta movimiento y balance, generando un efecto visual sutil al moverse con quien los lleve.
Estos pendientes no sólo son una joya de belleza indiscutible sino también una inversión inteligente. Su precio actual está considerablemente por debajo del valor comercial real en el mercado de la alta joyería vintage. Representan una oportunidad única para adquirir una pieza de calidad y valor excepcionales. Además, por su estética delicada y atemporal, serían un regalo inolvidable, ideal para celebrar una ocasión especial o para sorprender a alguien querido con una joya que perdurará en el tiempo.
Imagina lo elegante y distinguida que se verá la persona que los lleve. Son ideales para una ocasión especial, una gala o una cena formal, pero también pueden ser el detalle protagonista en un look más sencillo, aportando historia y distinción. No cabe duda de que atraerán miradas y admiración allá donde vayan.
Una pieza así se adapta perfectamente tanto a una colección privada como al joyero personal de quien valora la calidad, la artesanía y el diseño con alma.
No dejes pasar esta oportunidad de hacer una excelente adquisición, tanto por su belleza como por su potencial de revalorización futura.
Medidas: 4,6 x 2,1 cm (1,81 x 0,83 in), Peso: 9,26 gr.
Historia de los pendientes circa 1950
La década de 1950 fue una etapa de transición fascinante para la joyería. Después de los años austeros de la Segunda Guerra Mundial, la industria joyera revivió con fuerza y elegancia, enfocándose en la calidad, el detalle y el esplendor. Fue una época dominada por el glamour de Hollywood y el auge del diseño europeo, donde las piezas adquirieron volumen y sofisticación sin perder el refinamiento de épocas anteriores. Las perlas naturales y los diamantes volvieron a estar de moda, con monturas en metales preciosos que buscaban resaltar tanto el brillo como la estructura de cada joya.
En Europa, y especialmente en España, se mantenía la tradición de combinar oro de alta pureza con plata en las monturas, una práctica que permitía trabajar el engaste de piedras con más precisión. Los artesanos orfebres destacaban por su dominio en el trabajo calado, los grabados a buril y los acabados de tipo florentino. Estos pendientes son un fiel reflejo de esa época dorada, en la que la joya era concebida como una obra de arte portátil, repleta de simbolismo y funcionalidad.
Además, las piezas fabricadas durante los años 50 tienen hoy un doble valor: el estético y el histórico. Son testimonio de un mundo que apostaba por la reconstrucción, el arte y la belleza después de tiempos difíciles. Invertir en joyería vintage de este periodo no es sólo adquirir un objeto bello, sino también preservar una parte viva del diseño del siglo XX. Y lo más interesante, su valor sigue aumentando, tanto por la calidad de los materiales como por la escasez creciente de piezas auténticas en tan buen estado.