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Juego vintage de plata dorada con perlas de agua dulce, ideal traje regional

Juego vintage de plata dorada y perlas de agua dulce, años 90. Compuesto por anillo, broches y pendientes largos. Elegancia regional y atemporal.

490,00 €impuestos inc.

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Juego vintage de plata dorada con perlas de agua dulce, ideal para traje regional

Este encantador conjunto de joyería vintage, quizás valenciano, realizado en plata dorada y delicadas perlas de agua dulce, representa una maravillosa síntesis entre la tradición artesanal y la elegancia ornamental de inspiración regional. Las cinco piezas que lo componen han sido diseñadas con una notable atención al detalle, emulando motivos florales y vegetales propios de joyería étnica del sur de Europa, posiblemente concebidas para acompañar trajes tradicionales o celebraciones folclóricas.

El conjunto incluye un par de espectaculares pendientes largos de clip, formados por doble cuerpo articulado y rematados con colgantes en forma de racimos de perlas. Sus dimensiones generosas de 73 x 23 mm les otorgan gran presencia, realzando el rostro con su brillo cálido y su diseño simétrico. Las piezas están cuidadosamente elaboradas en filigrana gruesa de plata dorada, evocando técnicas antiguas. Cada pendiente combina el trabajo calado con grupos de perlas redondas en distintas disposiciones, logrando un equilibrio perfecto entre ornamentación y ligereza.

El anillo, de base abierta y ajustable, luce un delicado rosetón con nueve perlas distribuidas sobre una base cincelada en forma de hojas. Su forma abombada aporta volumen sin sacrificar la comodidad. El aro tiene un diámetro interno de 21,2 mm, lo que lo hace ideal para múltiples tallas. La banda abierta permite adaptarlo a distintas manos, convirtiéndolo en una pieza versátil y lista para ser usada por cualquier persona.

El broche circular es quizás la joya central del conjunto: de 4,5 cm de diámetro, presenta un motivo en forma de rosetón con hojas superpuestas, coronado por perlas en relieve y tres delicados colgantes móviles. Es una pieza vibrante, con juego de volúmenes y movimiento que captura la atención. Su cierre es de aguja con broche clásico.

El segundo broche, alargado, mide 6,5 cm por 2 cm. Su diseño calado presenta una estructura romboidal muy ligera, decorada con múltiples perlas dispuestas en simetría, evocando una constelación. Es ideal para llevar en el pecho, en una chaqueta, mantilla o incluso como adorno en una coleta o moño.

En conjunto, estas piezas se encuentran en excelente estado de conservación, con el dorado bien mantenido y las perlas firmemente sujetas, mostrando únicamente una pátina leve que añade carácter sin restar belleza. Perfecto tanto para coleccionistas de joyería étnica como para quienes buscan una pieza original para complementar un traje regional, este conjunto combina historia, diseño y portabilidad con un aire atemporal.

Una pieza que atraerá miradas, ideal también para uso escénico, festividades tradicionales o como inversión decorativa con identidad.

Quedará espléndido como parte de una colección de joyería de inspiración folklórica o como acento protagonista en un conjunto de estilo tradicional.

Medidas: pendientes 7,3 x 2,3 cm (2,87 x 0,90 in), broche redondo 4,5 cm (1,77 in), broche alargado 6,5 x 2 cm (2,56 x 0,79 in), anillo diámetro interior 21,2 mm. Peso: 71 g.

Historia de la Joyería Étnica Regional en Plata Dorada

La joyería de inspiración regional en plata dorada ha sido una constante en muchas regiones del Mediterráneo, desde el sur de Italia hasta la península ibérica. A partir del siglo XIX, numerosas comunidades comenzaron a elaborar joyas específicas para acompañar sus trajes típicos, especialmente en contextos festivos o ceremoniales. En España y Portugal, por ejemplo, los collares de filigrana, broches y pendientes largos con perlas o cuentas se convirtieron en elementos esenciales del atuendo tradicional, usados tanto por mujeres jóvenes como por matronas.

Durante el siglo XX, especialmente entre los años 70 y 90, hubo una revitalización de estos estilos gracias a un renovado interés por el patrimonio cultural y las raíces identitarias. Artesanos y talleres comenzaron a reinterpretar modelos antiguos, empleando materiales más asequibles como la plata dorada y perlas de cultivo, para ofrecer piezas ornamentales de gran belleza a precios más accesibles. Estas reinterpretaciones no solo se limitaron a celebraciones tradicionales, sino que también encontraron su lugar en la moda, el teatro y la danza folklórica.

La filigrana en plata dorada, en particular, es una técnica que requiere maestría. Consiste en trabajar hilos finos de metal para formar patrones complejos, muchas veces inspirados en la flora. La adición de perlas aporta un contraste orgánico que suaviza el brillo del metal. Las perlas de agua dulce comenzaron a popularizarse en la joyería regional en las últimas décadas del siglo XX, gracias a su belleza y accesibilidad.

Hoy en día, estas piezas representan no solo objetos de adorno, sino también fragmentos tangibles de historia cultural, identidad y artesanía. Poseer una joya de este tipo es tener en las manos una parte de la memoria colectiva de una comunidad, reinterpretada con sensibilidad contemporánea.

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