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Reloj de bolsillo Longines en oro de 18K, circa 1920, con maquinaria original y en excelente funcionamiento. Elegancia suiza de época para coleccionistas.
Reloj de bolsillo Longines en oro de 18K, circa 1920, con maquinaria original y en excelente funcionamiento. Elegancia suiza de época para coleccionistas.
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Antiguo Reloj de Bolsillo Longines en Oro de 18K, Suiza, circa 1920
Este elegante reloj de bolsillo Longines, fechado alrededor de 1920, es una pieza excepcional de la alta relojería suiza de principios del siglo XX. Fabricado en oro macizo de 18K, combina un diseño refinado con una mecánica de precisión, en un formato clásico tipo lepine, con la corona situada a las doce. Su tamaño generoso de 46 mm y su peso de 62,2 gramos refuerzan su presencia y lo convierten en un objeto tanto funcional como decorativo.
La esfera esmaltada blanca presenta numeración arábiga negra y un segundero subsidiario a las seis. Las manecillas azuladas en forma de hoja aportan un contraste visual muy atractivo, además de facilitar una lectura clara de la hora. Sobre el centro del dial, la firma “Longines” aparece grabada con sobriedad, garantizando su origen suizo y su excelente calidad.
Este reloj pertenece al tipo lepine, con corona a las doce. La tapa de cristal frontal puede abrirse para acceder a la maquinaria mecánica, firmada por Longines y numerada con el 3771258. También en el interior de la tapa puede verse el contraste “18K” acompañado del sello suizo de garantía, lo cual certifica la autenticidad de la caja en oro macizo.
La maquinaria presenta un estado de conservación excepcional. Se encuentra limpia, sin óxido ni signos de desgaste, y en perfecto funcionamiento. Todas las piezas son originales, y el movimiento marcha con precisión. El número de serie grabado permite fechar esta pieza con exactitud en los años 1920, una época de esplendor para la manufactura Longines, conocida por su excelencia técnica y su compromiso con la elegancia.
El reverso de la caja muestra un exquisito trabajo guilloché con un escudo floral grabado en el centro, ideal para una personalización si se desea. Este detalle ornamentado, sobrio y elegante, aporta un toque clásico sin recargar la estética general del reloj. Es un elemento que denota distinción y que permite distinguir esta pieza de otras más sencillas o industriales de la época.
Un reloj de bolsillo como este es una verdadera joya para quien sabe apreciarlo. No solo representa el refinamiento de una era pasada, sino que también conserva su funcionalidad, siendo ideal tanto para un coleccionista como para quien desee lucirlo como accesorio único. Perfecto para regalar a un amante de la relojería clásica, o para integrarlo en una colección exigente de piezas en oro y de alta precisión.
Una pieza con alma, historia y elegancia que no deberías dejar escapar.
Medidas: 4,6 cm (1.81 in). Peso: 62,2 g.
Historia de Longines
Longines fue fundada en 1832 en Saint-Imier, Suiza, por Auguste Agassiz. Desde sus inicios, la marca se destacó por su dedicación a la precisión mecánica y a la elegancia en el diseño, dos valores que siguen siendo sus pilares hasta hoy. Longines introdujo en 1867 su primer calibre de fabricación propia, sentando así las bases de una producción industrial de altísima calidad. Su logotipo del reloj de arena alado, uno de los más antiguos aún en uso, es símbolo de fiabilidad y tradición.
Durante el siglo XIX y comienzos del XX, Longines se ganó prestigio internacional participando y ganando numerosos premios en exposiciones universales, desde París hasta Filadelfia. Fue también pionera en la producción de relojes para navegación, aviación y deporte, colaborando con figuras como Charles Lindbergh en el desarrollo de relojes de piloto de precisión.
En los años 1920, periodo al que pertenece este reloj, Longines se consolidó como una casa de referencia en el ámbito de los relojes de bolsillo. Sus movimientos eran apreciados por su robustez, precisión y estética cuidada. Estos relojes se fabricaban con gran atención al detalle, y en muchos casos, como este ejemplar, montados en cajas de oro de gran calidad.
Hoy en día, los relojes Longines antiguos son muy valorados por coleccionistas y conocedores de la alta relojería. Poseer uno es no solo una inversión sólida, sino también una forma de conectar con un legado de excelencia artesanal que ha resistido el paso del tiempo con elegancia.