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Antiguo Reloj de Bolsillo. 18K. Sonería a Minutos y Cronómetro. Suiza, circa 1910

Exquisito reloj de bolsillo suizo en oro de 18K, con repetición a minutos y cronómetro. Pieza noble y funcional, ideal para coleccionistas exigentes.

4 800,00 €impuestos inc.

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Antiguo Reloj de Bolsillo de Oro de 18K con sonería a Minutos y Cronómetro. Suiza, circa 1910

Imponente y elegante, este antiguo reloj de bolsillo suizo fabricado alrededor del año 1910 es una pieza excepcional que combina artesanía relojera de altísima precisión con un diseño refinado en oro macizo de 18 quilates. Su caja savoneta, decorada con finos grabados guilloché y un medallón central floral en la tapa trasera, encierra una joya mecánica: un complejo movimiento con repetición a minutos y cronómetro, aún en perfecto funcionamiento, tanto en la marcha como en la sonería.

La esfera blanca esmaltada, pura y limpia, presenta números arábigos estilizados en un formato clásico de fácil lectura, acompañada por manecillas tipo “pomme” en acero azulado que denotan distinción. A las seis se sitúa el segundero subsidiario, mientras que la aguja larga central actúa como segundero del cronómetro, enmarcando claramente su naturaleza técnica y precisa. El conjunto habla de un diseño pensado para el uso práctico y profesional, sin renunciar a la elegancia.

La maquinaria, visible en la parte interior, se presenta en un estado impecable: muy limpia, cuidada y estéticamente armoniosa, lo que denota una conservación ejemplar y pone en valor el nivel de terminación de sus componentes. Cada rueda, cada eje, cada pieza luce como nueva, reafirmando la calidad de su fabricación y su uso responsable durante más de un siglo.

El interior de cada una de las tapas está marcada con el sello de pureza suizo de oro 18K (marcado “K18”) junto al número de serie 186207. Asimismo, el escudo grabado conmemorativo de la “Exposition Universelle” destaca las medallas obtenidas en Lieja (1905) y Milán (1906), haciendo referencia a la excelencia técnica reconocida en los principales certámenes internacionales de la época. Este detalle histórico refuerza su autenticidad y valor como pieza de coleccionismo.

Con un diámetro de 55 mm, este reloj tiene una presencia generosa que no pasa desapercibida. Su peso de 101,4 gramos confirma la riqueza del oro trabajado en la caja. Pese a su antigüedad, se encuentra en un estado de conservación sobresaliente, con un brillo intacto y un funcionamiento preciso. Esta noble pieza es ideal para integrar en una colección exigente o para regalar a un verdadero amante de la relojería histórica.

Una auténtica joya que no solo embellece, sino que vibra con cada latido del tiempo. No dejes pasar esta oportunidad irrepetible.Quedará espectacular como pieza protagonista en una vitrina o como centro de una colección relojera de alto nivel.

Medidas: 5,5 cm (2,17 in). Peso: 101,4 g.

Historia de los Relojes con Repetición a Minutos

La sonería a minutos es una de las complicaciones más sofisticadas y admiradas en la alta relojería mecánica. Su invención se remonta a finales del siglo XVII, atribuida a los relojeros ingleses Daniel Quare y Edward Barlow, aunque fue en Suiza donde alcanzó su perfección técnica. Este mecanismo permite que el reloj emita una serie de campanadas al presionar un pulsador, indicando las horas, los cuartos y los minutos transcurridos desde la última hora completa. Esto permitía conocer la hora en la oscuridad, antes de la invención de la luz eléctrica.

Durante el siglo XIX, especialmente en su segunda mitad, la complicación de repetición a minutos se convirtió en una muestra de virtuosismo técnico y estético, reservada para piezas de alta gama. Los relojes equipados con esta función eran manufacturados por firmas relojeras de prestigio, como Vacheron Constantin, Audemars Piguet o Patek Philippe, y solían encargarse por la alta aristocracia europea. Este tipo de piezas no sólo suponía una inversión económica, sino también un símbolo de estatus y refinamiento.

En las Exposiciones Universales de finales del siglo XIX y principios del XX, los relojes con sonería a minutos obtuvieron múltiples galardones. Estas competiciones, como la de Lieja en 1905 y la de Milán en 1906 (ambas mencionadas en esta pieza), premiaban la precisión, la calidad sonora y la ingeniería del mecanismo. En estas ferias, los maestros relojeros competían por las codiciadas medallas de oro, lo que garantizaba una reputación global para sus manufacturas.

Hoy, los relojes con repetición a minutos antiguos son objetos de culto entre coleccionistas, no solo por su complejidad técnica sino también por su belleza sonora, su historia y la dificultad de fabricación. Cada uno es una obra maestra única. Conservar una de estas piezas es preservar una parte fundamental del arte relojero universal.

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